19 de octubre de 2017

Desproporción, improvisación, ignorancia

El encarcelamiento de los líderes de la ANC y Òmnium Cultural por sedición es, tiene uno casi la certeza, una decisión desproporcionada que da oxígeno, y mucho, a unos abatidos secesionistas todavía en proceso de digerir la marcha atrás de Puigdemont en el momento culminante de la insurrección. Una decisión que, además, empeorará considerablemente la situación. Será el resultado de una conducta que tuvo mucho de obstruccionista, organizada y no demasiado pacífica, de una acción explícita contra la legalidad pero los jueces deben sopesar cuidadosamente las consecuencias de sus decisiones (por ejemplo la tan traída "alarma social"). Y aquí la delgada aunque efectiva separación de poderes, que no cabe negar ingenuamente existe en el estado español, va en contra de un planteamiento político racional: la pervivencia, en el estamento judicial, de muchos magistrados educados en el "Santiago y cierra España" y un Ministerio Fiscal que considera que dos millones de catalanes están "abducidos", acaba llevando a estos dislates en que algunos jueces pierden el sentido de la mesura y enconan el conflicto por imprudencia e ignorancia. Y esta ignorancia de lo que pasa y ha pasado estos años en Catalunya es uno de los factores que más está contribuyendo al desconcierto de las instituciones del estado español. Asombra comprobar cómo medios de comunicación tan influyentes como El País abogan, ahora, por el palo tras pasarse años invocando dulces zanahorias socialistas que, creían, los secesionistas habrían estado deseando deseando coger para olvidar sus sueños de independencia: la reforma del estado hacia un modelo federal nunca ha estado en su agenda porque no era, en absoluto, el objetivo disimulado de sus movimientos y partidos. Creer que, "hablando en serio", ese era el sentido último de su lucha es una muestra de desconocimiento de la realidad catalana o de que los tópicos etnicistas acerca de la avaricia y cobardía de "los" catalanes, de su doblez, todavía gobierna la percepción hegemónica en las creencias de las élites madrileñas y estatales. Craso error.

Los secesionistas están dibujando un país detestable pero cada vez tiene uno más claro que el estado español no se merece conservar Catalunya.

15 de octubre de 2017

Pablo y "La vida póstuma"

Aunque Pablo sea un optimista al pensar que el primer momento crítico de la insurrección catalana ya ha pasado, cojo al vuelo sus palabras para recordarme que hay más vida que la política y más emociones que la ansiedad o el miedo: su cuarta novela, La vida póstuma, ya ha visto la luz en Algaida y sus primeras páginas pueden leerse aquí. Después de atreverse a publicar Yo no he muerto en México por entregas en su Blog, vuelve al papel, ese papel que mantiene un plus simbólico - fruto de la tradición - a la hora de valorar la obra de arte literaria y más subjetivamente. Esta vez no esperaré al fraterno ejemplar de rigor. Lo iré a comprar a la librería e interrumpiré las demás lecturas en las que estoy enfrascado. Necesito distanciarme de este entorno próximo estúpido y asfixiante y las lecturas de Ingrao (Creer y destruir, los intelectuales en la máquina de guerra de las SS) o Figes (Los que susurran) no están ayudando demasiado a evitar la tentación de buscar similitudes que justifiquen, irracionalmente, los presagios apocalípticos que se agarran a tantos signos estos días. Bienvenido al terreno de juego, Pablo y gracias por enviarme un poco de aire menos viciado.

12 de octubre de 2017

La ¿DUI? y el estupor

Estupor. Uno diría que el martes por la tarde medio país (entiéndase al gusto del consumidor el referente del término) estaba ante el televisor esperando la Declaración Unilateral de Independencia del Parlamento de Catalunya y, al concluir la retransmisión parlamentaria, probablemente fuera esa la sensación predominante en la mayoría de los espíritus: desde el desánimo a la perplejidad, desde la sorpresa a la indignación, la auténtica "ceremonia de la confusión" que Puigdemont y el bloque secesionista representaron tuvo más que ver con el asombro que con otra cosa. Dan fe de ello las reacciones de los miles de fervorosos seguidores del movimiento congregados en el Passeig Lluís Companys y recogidas en tantas fotos y filmaciones.

Siempre he respetado a Puigdemont y a Junqueras. Tal vez no posean gran talla intelectual y ni siquiera sean buenos oradores o brillantes políticos pero sí me han parecido, ante todo, honestos, que no es poco en los tiempos que corren. Frente a energúmenos tan intelectualmente débiles como la presidenta del Parlament u oportunistas de escasa fiabilidad moral como el expresidente Mas, representaban un proyecto claro y legítimo. De raíces supremacistas, seguramente, pero civilmente domesticado y con un peso argumentativo y racional a tomar en consideración, que estaban dispuestos a defender ante cualquiera y hasta el final. Aunque la pérdida de la ventaja moral de que gozaban los secesionistas se agudizó en septiembre pasado, durante la aprobación lamentable de las leyes de Transitoriedad y del Referéndum, hasta casi invertir la relación, el aprecio por el sentido de la dignidad y la coherencia políticas de ambos no se vio afectado. Después de lo del martes uno empieza a pensar que no son mucho mejores que esos políticos de mente estrecha y cálculo breve que dominan en el PP y el PSOE. ¿Tanta épica para acabar haciendo un teatrillo de marionetas? Porque, contra lo que piensa La Vanguardia, aliviada, lo que hicieron no fue política. Política hubiera sido proclamar solemnemente la independencia unilateral y afrontar valientemente sus efectos: los millones de catalanes que les siguen, es lo que esperaban y se merecían. Política también hubiera sido pensárselo bien antes de quemar las naves y emprender la aventura y sopesar los posibles desenlaces. No lo es dar marcha atrás ante un abismo que se aparece como inesperado. ¿Qué tipo de reacción europea se esperaban? ¿Se creían verdaderamente esos discursos de su entorno acerca de que los europeos preferían a los laboriosos y calmados catalanes antes que a los vagos y temperamentales españoles? ¿Se creían su retórica sobre el atractivo intrínseco de Catalunya para las grandes empresas? ¿Se creían que los catalanes contrarios a la independencia eran una auténtica minoría "españolista"?... 

Como se señaló desde las CUP, el movimiento político más coherente del espectro secesionista*, se perdió una "oportunidad histórica". Posiblemente vendrán otras pero puede que tarden más de lo que muchos se piensan. Y, sobre todo, como esto no va de democracia sino que es una pura y dura lucha por la independencia, han perdido una ocasión de oro para poner su República en pie y han cedido la iniciativa, ahora, al Gobierno español.

Con todo, este paso atrás no es definitivo ni mucho menos. Aunque algunos secesionistas puede que marquen distancias con la estrategia de sus dirigentes, la gran mayoría ya está reinterpretando lo sucedido. T. ha pasado de los cincuenta, aunque no se haya apercibido de ello, ocupada como está en retratarse junto a su hija en escenas del estilo "dos hermanas en acción" o en posturas de estudiado erotismo inocente a lo "exhibo mi cuerpo sin otro objetivo que sentirme bien". Trabaja en el entorno de la CCRTV (Corporació Catalana de Ràdio i Televisió) y el procés le ha conferido un sentido histórico a su monótona existencia a la par que un notable y continuo suministro de emoción y adrenalina. No puede permitirse pensar críticamente: se le caería el mundo encima. Ayer escribió en un grupo de mensajería: "Jugada maestra del presidente!! (aplausos). Los contactos internacionales piden mediación. Rajoy no aceptará. Y entonces sí, en pocos días seremos independientes con el apoyo de Europa. Para entenderlo se necesita un nivel de inteligencia como el de los catalanes. 'Los demas no entienden nada, solo que se ha cagao' (risas hasta saltarse las lárgimas)". Acaba de hacer un 'touché' histórico. A toda Europa y a los grupos políticos de la oposición. Ahora todo lo que digan  estos sonará ridículo o fascista. Muy bien presidente!! (más aplausos)". Lo dicho. La partida está, todavía, en sus inicios...

* Otra cosa es que la ideología de la CUP resista las pruebas más elementales de congruencia como lo muestra la perla que deslizó Anna Gabriel durante su turno parlamentario: ellos creían en una "independencia sin fronteras" (!!!). Cosas veredes amigo Sancho.

10 de octubre de 2017

DUI (II)

Hace apenas veinte minutos, un médico amigo y bien relacionado, me ha comentado que Puigdemont está barajando la posibilidad de dimitir esta tarde tras hacer un reconocimiento simbólico de la independencia de Catalunya y ofrecer la apertura de un período de mediación y diálogo. En su opinión, sería una decisión personal no consensuada con sus socios de gobierno y resultado de las múltiples presiones y el negro panorama económico que se avecina. ¿Sucederá esto? Aunque uno lo vea poco probable es una posibilidad tal vez no tan remota. Sería la solución menos violenta a corto plazo. En cualquier caso, hoy, en Catalunya, tensión, mucha tensión, demasiada y visible en calles, plazas y rostros.

9 de octubre de 2017

DUI

A veces, revisando - que no "hojeando" - la prensa madrileña uno puede tener la impresión de que no se entiende demasiado el "problema catalán" o que no se comprende lo que ocurre en Catalunya. Seguramente es una idea falsa, hiperbólica, y quizás aquí tampoco se entienda demasiado ni lo que sucede en este país ni en España. Pero lo que sí puede certificarse es que la mayoría de cronistas, editorialistas y opinadores varios, especialmente los del ecosistema de PRISA, se obstinan en considerar que hay una dimensión de "fuego de artificio" en el proceso secesionista. Eso les permite especular con una posible suspensión de la Declaración Unilateral de Independencia prevista para mañana, como si en el último momento la rauxa hubiera de ceder ante el seny, como si finalmente la naturaleza de "los catalanes" volviera a su cauce. Ya lo ha dicho el líder de la ANC Jordi Sánchez: por credibilidad y dignidad ha de hacerse esa Declaración. Como esto no ha ido nunca de democracia sino de pura y simple independencia, el camino recorrido no puede ser, ahora, borrado de un plumazo. Es una imposibilidad política y ética para los dirigentes secesionistas. Y para su público (recordemos el "teorema de Thomas"). Así, en los grupos de mensajería en los que uno participa, el ánimo de los secesionistas está más bien decaído. Abunda el fatalismo. Algunos ya aseguran que mañana se detendrá a Puigdemont, que ante la pasividad de Europa se aplicará el 155, que en un mes o dos Catalunya será gobernada por "els de Ciudadanos" y que habrá que ir pensando en emigrar (!). Pero nadie contempla otra conducta posible que la proclamación de la República Catalana mañana. Y uno duda que haya otro escenario posible.

P.S: Por cierto, dentro de esa interpretación general que se hace en los medios madrileños, el recurso al "6 de octubre de 1934" es un lugar común, un tópico tranquilizador. La repetición de la Historia en forma de farsa es requerida por su sistema de representaciones para sosegar la incertidumbre y simplificar la complejidad del fenómeno. Sólo hay un problema: está por ver que estemos ante una "repetición".

7 de octubre de 2017

Monedero y Navarro

De entre toda la avalancha de artículos repetitivos, alarmistas e irreflexivos por los que uno ha pasado la vista en los últimos días sobre el "conflicto catalán", debo confesar que el del ínclito poeta Juan Carlos Monedero, "Felipe VI, caminito de Estoril", acerca del discurso del Borbón, ha sido uno de los pocos que ha suscitado mi aplauso silencioso aunque no lo redima ni de sus versos dedicados a Chávez ni del repaso que le propinó el no menos ínclito Montoro. Y que entre los centenares de textos publicados haya tan pocos que a uno le parezcan dignos de elogio hace aun más destacable el que escribió ya hace un par de meses Vicenç Navarro, "¿Qué pasa en Catalunya?: lo que no se dice en los medios, ni en Catalunya ni en España", sobre las causas socioeconómicas de la hegemonía del secesionismo, que no sólo no ha perdido vigencia sino que parece cada día que pasa más acertado y apropiado.

4 de octubre de 2017

Atmósfera irrespirable

Presiones tan intensas, manipulaciones tan descaradas que se confunden con las mentiras más zafias, coacciones apenas disimuladas para forzar la unanimidad del "pueblo catalán" o para galvanizar a un estado burocrático e incompetente tras la bandera española. Los secesionistas ya hace tiempo que supeditaron los medios al fin y han intensificado la histerización de la vida social hasta límites insoportables pero está claro que el gobierno español les ha proporcionado el combustible para ello envuelto, además, en celofán y con un precioso lacito rojo. Anoche, discurso del Rey. Pésimo. Ni un reconocimiento de los errores ni una apelación a la sensatez y al diálogo. A tenor de lo visto hasta ahora es discutible que las instituciones españolas se merezcan conservar Catalunya. Tampoco las catalanas han dibujado con su práctica un país mínimamente atractivo excepto para los supremacistas cuya influencia en el movimiento parece haber ido creciendo en los últimos días. La mitad de los ciudadanos catalanes no está, en realidad, incluido en este proyecto de país y, como en todo proceso insurreccional, quienes se van imponiendo son los más sectarios e intolerantes. Muchos docentes de este país se han convertido en tristes agitadores dimitiendo de su labor pedagógica y de la neutralidad ideológica: han lanzado a la basura su profesionalidad. En fin. Días horribles incluso para los secesionistas más sensatos. No se puede leer otra cosa que el goteo constante de los medios de comunicación que, como señalaba Sloterdijk, cumplen su papel de generadores de estrés a la perfección. Apenas se puede razonar con claridad y mucho menos dialogar. Pasa uno el día entre el trabajo, Internet y la televisión. La poesía es un recuerdo. La filosofía una ruina. Desde Illinois, Montreal o Buenos Aires es probable que algún observador sólo destaque la épica de la transformación social y el movimiento popular y la retórica de la represión. Desde Soria, Paris o Munich la ilegalidad y la unilateralidad. Desde Barcelona, uno destaca el miedo: ante todo el miedo.

1 de octubre de 2017

La equidistancia y el gobierno español

Para uno, la equidistancia es un trabajo racional, un esfuerzo de reescritura de lo casi inmediato, de lo que aparece como primario y primero, natural y que, obviamente, no lo es aunque lo parezca. Mantenerla hoy en Catalunya, tras la exhibición de desmesura de las Fuerzas de Seguridad del Estado y su utilización por parte de los secesionistas, es difícil. La emoción dicta un rechazo absoluto a la represión estúpida y ampara la tentación de volver a ver la situación en términos simplistas, "tomando partido" en un juego perverso en cuyo diseño es difícil aceptar que uno haya intervenido de algún modo y en el cual, desde luego, no desea participar. Las justificaciones pueden acudir en masa para rebajar: que se trata de fenómenos aislados, que la resistencia pasiva no lo ha sido tanto, que si la ley, que si los equidistantes Mossos, que si... Pero el hecho "crudo" es que poner en circulación miles de policías y guardias civiles para restablecer "el imperio de la ley" en una segunda parte de la butifarrada del 9 de noviembre, tiene más de imperial que de ley. Que los grupos más radicalizados de ambas partes buscan el cadáver que inclinaría, de un golpe, la balanza, es algo de lo que estoy persuadido. Pero también de que el gobierno español ha puesto en bandeja esta posibilidad haciendo gala de una ineptitud colosal. Su responsabilidad, y su falta de inteligencia, es casi indiscutible.

29 de septiembre de 2017

Contener el aliento

Semana de pasos medidos, cautelas y muchos momentos de circunspección. Ruido desmesurado, miedos susurrados, entusiasmos desbordados y ciclotimias diversas: espera ante el apocalipsis redentor para muchos, aniquilador para otros y cansino para quien escribe. Ahora a contener el aliento durante las próximas 72 horas con la vista puesta en Declaraciones Unilaterales de Independencia y artículos 155 entre otras lindezas: 72 horas en las que las posibilidades del deseado martirio crecerán exponencialmente. Contener el aliento para que el muerto (o los muertos) con el que sueñan los extremistas sonrientes y extremistas constitucionales, ese muerto que decidiría la situación y evitaría la instalación del Día de la Marmota entre nosotros, siga siendo eso, un delirio. Gracias Bill Murray...

23 de septiembre de 2017

La inadvertida pendiente totalitaria

Estos días, incluso mis amigos y conocidos secesionistas han entrado, unos conscientemente y la mayoría - creo - inconscientemente, en la espiral señalatoria: interpelar, identificar y señalar. Es difícil saber si es una caída o un ascenso, si se sube trabajosamente o si se desciende fácilmente. Pero uno está persuadido de que cuando en la vida social se distingue y se marca, verbalmente o simbólicamente, la pulsión totalitaria ha avanzado un paso. Nada más que un paso. Y sin embargo, nada menos.

No debe hacerse de ello una interpretación hiperbólica al modo de cualquier tertuliano de tres al cuarto pero tampoco puede minimizarse en modo alguno amparándose en "la represión" si se pretende mantener la superioridad moral de una opción política.

P.S: Por otro lado, en el sobrevuelo bajo de un helicóptero "Delfín" de la Guardia Civil y de otro de la Policía Nacional esta mañana durante más de media hora, es difícil no ver una exhibición innecesaria que, a ojos de mis exasperados amigos secesionistas, no puede ser sino "provocativa". Incluso a uno le cuesta...

21 de septiembre de 2017

Jornada de ira

Ayer, en Barcelona, jornada de sobeexcitación, histeria, ansiedad y mucha ira, reverberada por los medios de comunicación, para miles de secesionistas incluidos algunos amigos y conocidos. Día de representaciones, coreografías y montajes variados encaminados a exhibir la retórica de una revolución pacífica violentamente sacudida por la brutalidad militar española. Jornada de apelaciones y exigencias, de requerimientos para abandonar cualquier equidistancia y distinguir netamente a los "buenos" catalanes de los fascistas. También por parte de varios de estos amigos y conocidos, impacientes, estresados e incapaces de soportar cualquier actitud crítica o, simplemente, cualquier tibieza o matización que se evada del maniqueísmo reduccionista: no hay diálogo racional posible, sólo exaltación, identificación, alineamiento y furia. El riesgo de fractura social "real", de auténtica división fraternal, se acerca rápidamente...

P.D: en una escuela, se interrumpieron las clases para que los niños de primaria entonaran Els segadors, pintaran una bandera catalana y se gritara contra las "fuerzas de ocupación"...

13 de septiembre de 2017

Flexibilidad e intransigencia

En el sentido en el que se hablaba el otro día, uno diría que, dado el actual predominio de las actitudes flexibles y las fronteras lábiles, en el ámbito de la moralidad individual sería preferible mantener la intransigencia en la valoración como ideal regulativo. Si en el ámbito de lo político y de la moralidad social, ésta podría limitarse a ciertas "líneas rojas" mayoritariamente consensuables y fomentar la tolerancia como eje de la convivencia, en el de la conciencia subjetiva tal vez ahora debería aspirar a evitar dobles raseros y excepciones a la norma a fin de preservar, en la medida de lo posible, el "trabajo de lo negativo", el ímpetu necesario de la negación, salvaguarda de la posibilidad de la libertad.

Y también por ello, en una situación de dominio del totalitarismo en lo político y en la ética social quizás debería cultivarse, por contra, la flexibilidad axiológica.

Un asunto, en realidad, de puro y simple sentido común...

11 de septiembre de 2017

Sorprendente

No deja de serlo el hecho de que, tres semanas después de los sucesos de Barcelona y Cambrils, apenas se haya sometido a crítica, o cuanto menos discusión, la actuación de los Mossos d'Esquadra al abatir a los yihadistas. Uno está completamente persuadido de que si la acción la hubiera llevado a cabo la Guardia Civil o si los tiroteados hubieran sido ciudadanos comunitarios nos las veríamos ante otro escenario bien distinto en el cual proliferarían interrogaciones y acusaciones. Y más sorprendente todavía que el silencio predomine entre aquellos que, por ejemplo, hace unos años denunciaron las "ejecuciones" de Jon Erezuma y Joan Carles Monteagudo tras el atentado de Vic. El doble rasero y la flexibilidad moral hace tiempo que dejaron de ser patrimonio exclusivo de conservadores y reaccionarios...

6 de septiembre de 2017

"Rememoración" que ya no es "Rememoración"

Rememoración dejó de existir como tal hace un par de meses tras las observaciones que Agustín Calvo Galán y Esther realizaron respecto a la pertinencia del título. Sus lecturas, además, me persuadieron de la conveniencia de repensar el libro en su conjunto así como algunos detalles: de revisar la propia "primera versión". Ayer por la tarde, en una plaza del Sol tranquila al principio y ruidosa al final, Eduardo Moga tuvo la paciencia de destripar uno a uno los poemas contenidos en él y de soportar estoicamente el aspecto de nuestras insólitas figuras detenidas ante unos papeles, lápiz en mano, en un espacio de cervezas, galanteos, músculos tatuados, faldas cortas y charlas veloces. Los analizó cuidadosa y pacientemente, sopesó y valoró con su habitual eficiencia crítica aciertos y errores y aconsejó con buen gusto y prudencia. En este tránsito hacia otras formas de escritura poética en el que uno se embarcó hace algún tiempo no podría haber encontrado quien cumpliera mejor con ese virgiliano papel. Gracias Eduardo.
Al libro que se llamó Rememoración le queda, todavía, bastante camino. Afortunadamente, no hay prisa...

1 de septiembre de 2017

Torpeza

Llueve sobre Barcelona. El aguacero de media mañana me obliga a caminar encorvado desde la oficina al metro. Hay que proteger Signos junto al camino, el regalo de los niños por mi aniversario, que sólo fue abierto hace un par de días y todavía parece inmaculado luciendo su blancura, sus lomos firmes y sus tensas páginas ocres. El descoyuntado paraguas deja pasar casi tanta agua como detiene. Al bajar el tramo de escaleras intento cerrarlo pero sus varillas dobladas no se pliegan uniformemente y en el forcejeo el libro abandona la protección de mi desmejorado biceps. Aunque alargo los brazos no consigo retenerlo y cae rodando hasta el vestíbulo donde queda extendido. La mirada suspicaz y escéptica de Ivo Andric en la portada parece contemplarme, entre enojado y atónito, desde el suelo. Se me escapa un buen reguero de maldiciones que acompañan al rubor que progresa por el cuello. Lo recojo, vuelvo atrás para hacer lo propio con el estúpido paraguas mientras un par de señoras miran y sigo con mis imprecaciones en voz alta. ¿Por ver las manchas y las huellas de la humedad en el libro antes impoluto? ¿Por la reprobatoria expresión que le podría atribuir a Andric? ¿O por la evidente torpeza del tiempo transcurrido?

26 de agosto de 2017

Animismo social

Exagerada exhibición de animismo social por parte de políticos, periodistas, opinadores y público en general estos días. El animismo social, atribuir características humanas a las poblaciones o colectivos, es uno de los instrumentos más eficaces del pensamiento mágico para aprehender simplificada y trivialmente la complejidad de las relaciones sociales. Naciones, estados, partidos, ciudades o clases, se levantan, aguantan, no tienen miedo, renacen, crecen... A veces hasta se deprimen, padecen ansiedad o deliran aunque parece que, de momento, no follan. Algo es algo.

23 de agosto de 2017

Soluciones mágicas

Recibo sendos videos de dos amigos que, grosso modo, ilustran la penetración de las dilemáticas reduccionistas en la opinión pública a cuenta de lo sucedido en Barcelona esta pasada semana. Como se trata de personas con estudios universitarios, reflexivas, viajeras y lectoras - además de queridas -, su ejemplo es todavía más indicativo. Los recibí en el lapso de media hora. El primero, precedido de un "No es xenofobia" (excusatio non petita, accusatio manifesta podría decirse), exigía la adopción de medidas radicales contra las "alimañas" yihadistas tales como el enterramiento entre pieles de cerdo o las represalias contra los familiares de los terroristas. Huelga profundizar en el cercano parentesco del uso de la terminología insecticida o de la culpabilización de los familiares con episodios de la historia europea no muy lejanos. El segundo proponía repensar lo sucedido a la luz del Imagine de John Lennon.

La "Fortaleza Europa" o la Fraternidad utópica. Soluciones demasiado apresuradas que creen poder garantizar el final de la violencia desoyendo las enseñanzas de la Historia: sus constantes, sus invariancias al menos desde que tenemos constancia en registros escritos. La Arcadia pacífica de la Exclusión o de la Inclusión absoluta parece poco probable que llegue a acaecer y quizás debería dejar de regular nuestros programas de acción social dada su falta de sostén empírico.

¿No sería preferible desterrar las herramientas más sugestivas del pensamiento mágico que siguen ejerciendo su influjo en la actualidad?

Atengámonos más a los hechos que a las esperanzas.

19 de agosto de 2017

Muerte y amapolas en Barcelona

Ayer por la noche, en Gràcia, el duelo oficial por los atentados de Barcelona y Cambrils fue menos duelo. Como si la proliferación por las redes sociales y los medios de comunicación de la estética kitsch del luto, con sus lazos negros, sus hashtags triviales, sus lemas y exhibiciones hiperbólicas de coraje cívico y valentía o sus iconos estereotipados, ya hubiera consumido el cupo de dolor aceptable colectivamente, en las calles hubo ambiente de parranda. Celebración hipócrita, a bajo volumen, sin actuaciones musicales, pero celebración de las tradicionales fiestas al fin y al cabo: los grupos de jóvenes bebiendo, la música perfectamente audible aunque sin excederse, las risas, algunos gritos o el ir y venir de gente que se prolongó hasta pasadas las tres no se correspondían demasiado con el recogimiento que se suponía recomendado gubernativamente y consentido vecinalmente. "El muerto al hoyo y el vivo al pollo". No debe ser ajeno a este trabajo del duelo ya concluido con tal rapidez, el hecho de que la inmensa mayoría de los fallecidos sean extranjeros. Ha sido un comentario que sotto voce algunos hemos compartido sorprendidos ante la bipolaridad de la manifestación de la aflicción en el espacio público global y la normalidad del comportamiento en el local. La misma noche del atropello en las Ramblas, en una calle de conocida significación "alternativa", un grupo de jóvenes de estética antisistema entonaba, a media voz, acompañados de un par de guitarras y unas cervezas, canciones revolucionarias y eslóganes sobre quiénes son los auténticos terroristas, mientras bastantes propietarios de bares o puestos de venta de alcohol ambulantes disimulaban su malhumor ante la cancelación de los festejos y la pérdida de no menos de un 10% de sus posibles ingresos. De hecho, algunos no lo disimulaban en absoluto. ¿Pesar por lo ocurrido? Mucho menos de lo narrado en televisiones y diarios.

Entre la percepción de lo correcto moral y politicamente que se produce en la realidad "espectacular" (Debord) para su distribución planetaria y la de lo "realmente" visible microfísicamente, hay un abismo. Se muestra el campo de amapolas, no el consumo de sus frutos.